La inteligencia artificial ya no sólo recomienda productos: empieza a intervenir en decisiones de compra. Qué es el agentic commerce, por qué importa ahora y cómo impacta en marcas y retailers. ¿Qué es el agentic commerce y por qué empieza a importar ahora? Durante años, el ecommerce compitió por la atención del usuario: aparecer en buscadores, atraer tráfico, optimizar conversiones. Ese modelo sigue vigente, pero empieza a convivir con otro enfoque. El llamado agentic commerce describe un escenario en el que asistentes de inteligencia artificial no sólo ayudan a buscar productos, sino que también pueden comparar opciones, aplicar preferencias del usuario y acercarse a la decisión de compra. No se trata sólo de “IA en ecommerce”, una etiqueta amplia que ya abarca desde chatbots hasta motores de personalización. La diferencia es otra: aquí la IA pasa de asistir a actuar dentro del proceso de compra, siempre bajo reglas, permisos y límites definidos por la persona. En concreto, se trata de sistemas capaces de ejecutar tareas dentro del proceso comercial bajo reglas definidas por el usuario, incluyendo potencialmente el pago en entornos seguros, tal como destaca Visa. La diferencia con la “IA en ecommerce” tradicional es clave: no estamos hablando sólo de recomendaciones o chatbots sino de agentes que pueden operar dentro del journey de compra. De la búsqueda manual a la compra asistida El cambio es tecnológico pero además de comportamiento. Hasta ahora, comprar online implicaba: Hoy, ese proceso empieza a delegarse parcialmente. El usuario ya no necesita abrir diez pestañas para comparar una cafetera, unas zapatillas o una notebook: puede pedirle a un asistente que busque alternativas, priorice ciertos atributos, descarte opciones por precio o plazo de entrega y le acerque una decisión mucho más procesada. OpenAI, por ejemplo, ya incorporó experiencias de shopping dentro de ChatGPT: cuando detecta intención de compra, muestra productos con imágenes, detalles y enlaces para avanzar en la decisión. Ese cambio parece incremental, pero puede alterar de fondo la economía de la atención en comercio digital. Si la interfaz principal deja de ser una página de resultados o una grilla de productos y pasa a ser una conversación, entonces buena parte del valor empieza a concentrarse en otro lugar: quién organiza la información, con qué criterios la jerarquiza y qué tan “comprensible” resulta una oferta para un agente de IA. Esto no implica que la IA “compre sola” en todos los casos, pero sí marca un punto de inflexión:el usuario empieza a delegar parte del análisis y la selección. ¿Qué están haciendo las grandes plataformas? Ya hay movimientos concretos de los principales jugadores del ecosistema que evidencia el avance del agentic commerce. Google: Hacia el “agentic checkout” Google anunció en 2025 el despliegue de “agentic checkout” en Search, incluido AI Mode, para merchants elegibles en Estados Unidos. La propuesta combina Gemini con Shopping Graph y permite, entre otras cosas, seguir precios, definir preferencias y activar una compra asistida cuando se den determinadas condiciones desde la propia experiencia de búsqueda. Más recientemente presentó el universal commerce protocol, un estándar abierto para facilitar la interacción entre agentes, retailers y sistemas de pago a lo largo de todo el journey, desde el descubrimiento hasta la poscompra. Amazon: Asistentes dentro del marketplace Amazon avanza con Rufus, su asistente de compras basado en IA, que permite: En otras palabras, Amazon no solo está usando IA para responder preguntas: la está acercando al corazón operativo de la compra OpenAI: La conversación como canal de compra OpenAI formalizó una experiencia de shopping en ChatGPT Search: ante consultas con intención de compra, la herramienta puede mostrar opciones de productos, con imágenes, atributos y enlaces hacia sitios donde el usuario puede informarse más o concretar la compra. Según la compañía, esos resultados no son anuncios y se seleccionan de manera independiente. Eso no equivale todavía a un “agente que compra solo”, pero sí confirma que la interfaz conversacional ya compite por una parte del discovery comercial. Shopify: Infraestructura para el nuevo escenario Desde el lado de la infraestructura para los merchants, Shopify reconoce el impacto de los AI shopping agents y trabaja en herramientas para integrar catálogos con estos nuevos canales. En 2025 anunció herramientas para conectar productos de merchants con nuevos canales conversacionales y habilitar que agentes de compra descubran y muestren esos catálogos.La empresa reconoce que los AI shopping agents están transformando la forma de comprar y plantea que su objetivo es ayudar a que los negocios prosperen en ese nuevo contexto. Consulta nuestro artículo: El nuevo mapa competitivo del ecommerce: Amazon, Mercado Libre, Temu y Shein redefiniendo los márgenes de las marcas ¿Cómo cambia el ecommerce con el agentic commerce? Si este escenario se consolida, la pregunta deja de ser sólo cómo atraer visitantes humanos a una tienda online. También pasa a ser cómo hacer que un agente pueda entender bien la propuesta comercial de una marca, evaluarla y priorizarla. Eso exige mirar con más atención la calidad de los datos de producto, la consistencia del catálogo, los atributos estructurados, las políticas de envío y devolución, la disponibilidad de stock, la actualización de precios y la posibilidad de integrarse mediante APIs o protocolos. El punto es simple: los agentes pueden conversar, pero necesitan datos confiables y estructuras claras para operar. Por eso Google empezó a hablar de nuevos atributos en Merchant Center y de estándares abiertos para agentic commerce. Esos nuevos atributos están diseñados para facilitar que las marcas sean descubiertas en la era del comercio conversacional, en plataformas como AI Mode, Gemini y Business Agent. Son un complemento de los flujos de datos de los retailers y van más allá de las palabras clave tradicionales para incluir respuestas a preguntas frecuentes sobre productos, accesorios compatibles o sustitutos. El impacto más relevante no está en la interfaz sino en la lógica del negocio. 1. Menos navegación, más delegación El usuario deja de recorrer múltiples sitios y empieza a confiar en sistemas que sintetizan opciones. 2. El SEO evoluciona La visibilidad ya no depende sólo de buscadores sino también
El ecommerce como unidad de negocio autónoma: Cuándo dejar de tratarlo como canal
Durante años, el ecommerce fue considerado por muchas empresas como un complemento táctico dentro de la estrategia comercial. Un canal adicional, útil para ampliar alcance o responder a demandas puntuales del consumidor digital. Sin embargo, la aceleración del comercio online, la madurez del consumidor omnicanal y la creciente presión competitiva están obligando a revisar esa lógica. Hoy, gestionar el ecommerce como un simple canal puede convertirse en una limitación estructural. Cada vez más organizaciones comienzan a entenderlo como lo que realmente es: una unidad de negocio con impacto directo en ingresos, rentabilidad, conocimiento del cliente y expansión de mercado. De canal complementario a motor estratégico de crecimiento La evolución del ecommerce no ha sido lineal. En una primera etapa, muchas compañías lo adoptaron como un espacio experimental, enfocado en aprender sobre ventas digitales o explorar nuevos públicos. Luego pasó a consolidarse como un canal comercial relevante, capaz de generar volumen y complementar la operación física. Actualmente, el escenario es distinto. Diversos estudios muestran que el comercio digital ya no sólo acompaña el crecimiento empresarial, sino que lo impulsa. Según eMarketer, para 2025, el ecommerce representa el 21 % de las ventas minoristas en el mundo, y se proyecta que alcance el 23 % para 2028. Esto da cuenta de la importancia que las empresas le están dando al canal como motores de expansión a nuevos mercados. En paralelo, la participación del ecommerce en los ingresos totales sigue creciendo en múltiples industrias, impulsada por cambios estructurales en los hábitos de compra y en la adopción tecnológica (un reporte de Endeavor proyecta que en México, la penetración del ecommerce minorista crecerá al 18 % en 2026). Este contexto está redefiniendo el rol del comercio online dentro de la organización. Ya no se trata sólo de vender en internet, sino de desarrollar capacidades digitales que impactan en toda la estrategia de negocio. ¿Qué implica gestionar el ecommerce como una unidad autónoma? Reconocer al ecommerce como unidad de negocio supone cambios profundos en la forma en que se organiza, se mide y se gestiona la operación digital. Estructura organizacional dedicada Una de las primeras transformaciones tiene que ver con la gobernanza. La gestión del ecommerce requiere liderazgo específico, equipos interdisciplinarios y procesos propios. Consultoras como McKinsey destacan que las compañías con mayor madurez digital suelen operar con estructuras dedicadas al negocio online, capaces de tomar decisiones rápidas sobre tecnología, experiencia de cliente o estrategia comercial Esto implica integrar perfiles vinculados a analítica, performance marketing, experiencia de usuario, logística digital y gestión de plataformas, entre otros. Gestión financiera específica Otra característica clave es la necesidad de medir el ecommerce con métricas propias. Indicadores como el costo de adquisición de clientes (CAC), el margen de contribución, el retorno de la inversión tecnológica o el valor del ciclo de vida del cliente (CLV) permiten evaluar la rentabilidad real del negocio digital. Gestionar el ecommerce con un estado de resultados diferenciado permite lograr mayor visibilidad sobre el performance y tomar decisiones más ágiles en pricing, surtido o inversión Decisiones comerciales diferenciadas El entorno online presenta dinámicas competitivas distintas al retail tradicional. La transparencia de precios, la velocidad logística o la personalización de la oferta obligan a diseñar estrategias específicas. Según Deloitte, las compañías más avanzadas en omnicanalidad desarrollan políticas comerciales independientes para el canal digital, lo que evita conflictos internos y optimiza la experiencia del cliente. Los riesgos de seguir tratando el ecommerce sólo como un canal Mantener una mirada táctica sobre el ecommerce puede generar efectos negativos a mediano plazo. Entre los más frecuentes se encuentran: Diversos análisis coinciden en que las empresas donde el modelo organizacional digital no evoluciona suelen enfrentar brechas de eficiencia y rentabilidad frente a competidores más ágiles. En mercados cada vez más exigentes, esta diferencia puede impactar directamente en la participación de mercado. Señales de que el modelo ecommerce de una empresa necesita evlucionar Identificar el momento adecuado para profesionalizar la gestión digital es clave. Algunas señales habituales incluyen: En estos casos, avanzar hacia un modelo de negocio digital estructurado permite ordenar prioridades y construir una hoja de ruta de crecimiento sostenible. Cómo iniciar la transición hacia un modelo de negocio digital integrado El paso de canal a unidad de negocio no ocurre de manera automática. Requiere un proceso planificado que combine visión estratégica y ejecución operativa. Entre las acciones más relevantes se encuentran: Las organizaciones que integran estas dimensiones logran mejorar tanto la experiencia del cliente como la eficiencia operativa. El ecommerce como plataforma de transformación empresarial Más allá de su impacto directo en ventas, el ecommerce puede convertirse en un catalizador de innovación. La digitalización de procesos comerciales permite acceder a información en tiempo real sobre el comportamiento del consumidor, optimizar la gestión de inventarios y explorar nuevos modelos de negocio. De acuerdo con el estudio Global Consumer Insights Survey de PwC, las compañías que desarrollan capacidades digitales avanzadas no sólo incrementan su revenue online, sino que fortalecen su resiliencia frente a cambios del mercado. En este sentido, el comercio electrónico deja de ser un canal operativo para transformarse en una plataforma estratégica de aprendizaje, expansión y competitividad. Conclusión Entender el ecommerce como una unidad de negocio implica asumir que el crecimiento digital no depende únicamente de abrir una tienda online o invertir en campañas de performance. Se trata de construir capacidades organizacionales, tecnológicas y comerciales que permitan competir en un entorno cada vez más dinámico. Las empresas que avanzan en esta dirección no sólo mejoran sus resultados online. También desarrollan una cultura orientada al cliente, a la innovación y a la eficiencia, elementos que resultan determinantes para la evolución del negocio en el largo plazo.
Kioscos táctiles y tótems en retail: ¿realmente venden más? Insights, métricas y casos reales
Los kioscos digitales o tótems interactivos han pasado de ser “elementos futuristas” en escaparates a herramientas reales en tiendas físicas. Se trata, en la práctica, de puntos digitales autónomos dentro de la tienda física que median la experiencia entre el cliente y el ecosistema comercial de la marca. Pero más allá de la estética, ¿qué impacto tienen sobre las ventas reales, la experiencia del cliente y la eficiencia operativa del retail? En este artículo exploramos métricas, tendencias y evidencias que ayudan a responder esta pregunta, con casos, datos del mercado y mejores prácticas. El nuevo rol de los kioscos táctiles en el retail moderno Los kioscos interactivos, también denominados terminales de autoservicio o tótems digitales, son dispositivos autónomos equipados con pantallas táctiles que permiten al cliente acceder a información, realizar transacciones o interactuar con servicios, sin asistencia humana directa. No son una novedad, pero su rol cambió radicalmente en los últimos años. Su adopción en retail responde a varias presiones interrelacionadas: Los kioscos no son un “gadget” sino una pieza de la infraestructura que apoya el retail moderno omnicanal. Según MarketsandMarkets, el mercado global de kioscos interactivos muestra un crecimiento sostenido impulsado principalmente por retail, autoservicio y experiencias omnicanal. Estiman que alcanzará los 35,65 mil millones de dólares para 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 10,3% entre 2025 y 2030. Hoy, estos dispositivos ya no se implementan para “verse modernos”, sino para: No todos los tótems venden directamente, pero todos pueden influenciar la decisión de compra al ofrecer información, promociones y experiencia visual enriquecida. ¿Qué es realmente un kiosco digital? Un kiosco digital es, en esencia, un punto de interacción autónomo que permite al cliente realizar acciones sin depender directamente de un vendedor. Puede presentarse como: Lo que define su valor es el caso de uso y su integración con los sistemas del negocio. Entre los usos más comunes en retail se destacan: Como señala Kioscos & Tecnología, el verdadero valor de estos dispositivos está en cómo conectan la experiencia física con los sistemas digitales centrales. Revisa nuestro artículo: Integración online-offline en ecommerce: Guía estratégica para una experiencia de compra conectada ¿Realmente venden más? Las métricas que importan 📈 Evidencia del impacto en ventas y experiencia Si bien no existe una única “métrica universal” para todos los retailers, múltiples estudios y reportes muestran tendencias claras: 🚀 Métricas clave para evaluar un kiosco Al decidir su implementación, estos son indicadores útiles para medir si “vende más”: La tecnología por sí sola no crea ventas; lo hace cuando se integra con datos, procesos y objetivos comerciales. Revisa nuestro artículo: Los KPIs esenciales que todo ecommerce debe medir para crecer sostenidamente Casos reales: Cómo marcas líderes usan kioscos para vender más Aunque gran parte de la evidencia cuantitativa pública no proviene de estudios académicos sobre marcas específicas, existen estudios sectoriales relevantes: Retail & experiencia QSR y self-service Preferencia del consumidor Aunque muchas marcas no publican cifras exactas, el consenso del mercado es claro. Modelos de autoservicio implementados por compañías como McDonald’s demostraron que: En retail deportivo y especializado, marcas como Decathlon utilizan kioscos para: El aprendizaje es consistente:Cuando el kiosco está integrado al negocio, vende; cuando está aislado, estorba. Kioscos + ecommerce: cuando la tienda física se vuelve omnicanal Un kiosco bien implementado no compite con el ecommerce; lo complementa, funciona como su extensión natural dentro de la tienda física. 📌 Formas de integración Esto convierte al punto físico en un punto de contacto digital, alineado con tendencias omnicanal. Las tiendas físicas dejan de ser “sólo transacción” y pasan a ser espacios de experiencia respaldada por tecnología. Revisa nuestro artículo: Lecciones de los ecommerce más innovadores de Latinoamérica: ¿Qué están haciendo distinto los líderes del sector? ¿Cuándo tiene sentido implementar kioscos (y cuándo no)? ✅ Sí tiene sentido si: ⛔ Puede no tener sentido si: Un kiosco mal ubicado o mal integrado puede terminar siendo un “mueble caro”. Conclusión: tecnología que vende… si está bien implementada La respuesta a la pregunta “¿realmente venden más?” no es simplemente sí o no: depende del contexto y la estrategia.La evidencia global y sectorial muestra que: En resumen, los kioscos no venden por arte de magia: vendrán resultados donde hay estrategia, métricas y una propuesta clara que conecte el mundo digital con la experiencia física. ¿Quieres evaluar si los kioscos son una buena inversión para tu negocio? 👉 En Red Clover diseñamos estrategias omnicanal que integran tecnología, datos y operación para lograr resultados reales en ventas y experiencia. Escríbenos para analizar tu caso y definir un plan adaptado a tu negocio.
El fin del “catálogo infinito”: ¿Por qué 2026 exige curaduría inteligente en ecommerce?
En la primera década del ecommerce, tener “más productos” parecía sinónimo de “más ventas”. Muchos retailers y marcas llenaron sus tiendas online con miles de SKUs, variantes y categorías. Pero los datos de los últimos años muestran otra realidad: el catálogo infinito se volvió un problema de negocio, no una ventaja competitiva. Investigaciones en comportamiento del consumidor y en retail -como la paradoja de la elección, publicada por el psicólogo norteamericano Barry Schwartz y reseñada por varias publicaciones especializadas-, muestran que el exceso de opciones dispara la fatiga de decisión, genera parálisis y puede reducir la probabilidad de compra. En paralelo, consultoras como McKinsey muestran que simplificar y optimizar el portafolio puede reducir la complejidad de SKUs y, aun así, mejorar ventas y márgenes. De cara a 2026, la ventaja no estará en quién tenga más productos sino en quién tenga el catálogo más inteligente, curado y gestionado con datos. El mito del catálogo infinito: ¿Por qué dejó de funcionar en ecommerce? Más SKUs no significa más ventas Durante años, el razonamiento fue lineal: si ofrezco 50 tipos de jeans en lugar de 5, tengo más chances de que el cliente encuentre “el ideal”. Sin embargo, estudios sobre “paradoja de la elección” muestran que, cuando las opciones son demasiadas, los clientes: En ecommerce, esto se traduce en: Estudios orientados a tiendas online describen justamente este fenómeno: el exceso de opciones puede llevar a que el usuario abandone el sitio sin comprar, aun habiendo encontrado productos relevantes. Costos ocultos: Operación, logística y experiencia deteriorada La complejidad del catálogo no sólo afecta al usuario; también golpea la operación: Análisis de McKinsey en consumo masivo muestran casos de compañías que dejan proliferar SKUs sin control y llegaron a experimentar caídas en las ventas por SKU de hasta un 40%, a medida que la complejidad aumenta y se reparte la demanda entre demasiadas referencias. En los últimos años, muchas compañías globales comenzaron a recortar portafolios: desde Coca-Cola eliminando cerca de la mitad de sus variantes de bebidas, hasta retailers que reducen opciones de categorías como cereales o cuidado personal, para enfocarse en los best sellers. Revisa nuestro artículo: 5 errores comunes en la gestión de inventario que frenan el crecimiento online Impacto en SEO y descubrimiento de producto Un catálogo sobrecargado también tiene efectos directos sobre: Una buena estrategia de catálogo y atributos mejora la visibilidad, la experiencia de navegación y las ventas, mientras que estructuras caóticas afectan directamente la capacidad de los usuarios de encontrar lo que necesitan. El Baymard Institute, en sus estudios de UX para listados y filtros, muestra que los usuarios se frustran cuando deben procesar demasiadas opciones mal organizadas, o cuando los filtros no les ayudan a reducir el ruido. Revisa nuestro artículo: Checklist de optimización SEO para tiendas online: desde la ficha de producto hasta el blog ¿Qué es la curaduría inteligente y por qué es clave en 2026? Una definición práctica, desde el negocio La curaduría inteligente es la capacidad de: Diseñar y mantener un catálogo donde cada producto tenga un rol claro en la estrategia comercial, esté respaldado por datos de desempeño y aporte valor real a la experiencia del cliente. No se trata de “achicar por achicar”, sino de tomar decisiones conscientes sobre qué ofrecer, a quién, en qué contexto y a través de qué canal. Tres pilares de la curaduría inteligente ¿Qué están haciendo los líderes? Reducir para crecer Casos recopilados por McKinsey y otros actores del retail muestran que los programas de assortment optimization pueden: Beneficios concretos de un catálogo curado 1. Mejora de la conversión Al reducir el ruido y guiar mejor al usuario, se acorta el tiempo entre la intención y la decisión. Estudios sobre sobrecarga de opciones en ecommerce resaltan que una selección excesiva puede hacer que el cliente abandone el sitio sin comprar, mientras que mostrar menos opciones relevantes facilita la decisión. En términos simples:Menos páginas irrelevantes + mejor relevancia = más clics en “agregar al carrito” y “comprar ahora”. 2. Mayor velocidad de compra y mejor experiencia La curaduría inteligente: El Baymard Institute muestra que una buena estructura de listas, filtros y contexto de producto mejora significativamente la capacidad de elección de los usuarios, al reducir la fricción en exploración y selección. 3. Mejor performance SEO Un catálogo optimizado permite: Plataformas y proveedores de PIM (product information management) subrayan que una gestión profesional del catálogo (estructura, atributos, taxonomía) acelera el time-to-market y mejora la visibilidad orgánica, además de la experiencia de compra. 4. Optimización de inventario y menos quiebres Cuando el catálogo está curado: En definitiva, simplificar portafolios ayuda a las empresas a lidiar con la incertidumbre de demanda, y a alinear decisiones comerciales y de supply chain. 5. Reducción de costos operativos y logísticos Menos SKUs significa: Cómo implementar una estrategia de curaduría inteligente en 5 pasos Aquí entramos en el terreno práctico: ¿Qué debería hacer una marca que quiere empezar a ordenar su catálogo de cara a 2026? Paso 1: Auditar el desempeño actual del catálogo Sin visibilidad granular de datos por SKU, cualquier decisión de surtido es intuitiva, no estratégica. Paso 2: Clasificar el catálogo según el rol de cada producto Una práctica recomendada es clasificar los SKUs en: La recomendación es eliminar SKUs que erosionan margen y redirigir recursos a aquellos con mayor potencial de crecimiento. Paso 3: Reducir, agrupar y reordenar la oferta En esta etapa se pueden aplicar varias tácticas: Es muy importante destacar opciones recomendadas para ayudar a resolver la decisión, en lugar de ofrecer un listado plano de decenas de alternativas similares. Paso 4: Personalizar en lugar de “mostrar todo a todos” Una de las claves de la evolución del ecommerce está en cómo personalizamos la experiencia de búsqueda y de listas de producto, priorizando lo que tiene más probabilidad de ser relevante para cada usuario. En lugar de un catálogo masivo igual para todos, para decidir qué subset del catálogo mostrar primero, la curaduría inteligente usa: Revisa nuestro artículo: Cómo la inteligencia artificial está transformando la experiencia
Cómo reducir el abandono de carrito: 5 tácticas probadas
El abandono de carrito es uno de los mayores desafíos del comercio electrónico: son usuarios que agregan productos y luego no completan la compra. Para 2025, la tasa promedio global de abandono de carrito es del 70,22 %, según el Baymard Institute, un instituto independiente de investigación de experiencia de usuario web. Pero en Latam, esta cifra sube al 75 %, de acuerdo con Statista. Ese porcentaje significa que de 100 personas que llenan su carrito, 75 no llegan a pagar. Eso implica pérdidas enormes de oportunidades de venta. Pero no todo está perdido: con estrategias bien aplicadas se puede reducir esa fuga y recuperar una parte significativa de esos ingresos potenciales. Vamos a repasarlo ahora. ¿Por qué abandonan los carritos? Para atacar el problema, primero hay que entender las razones más frecuentes: Estos factores juntos explican buena parte del problema de abandono. Aunque nunca se podrá reducir al 0 %, sí se puede minimizar con acciones estratégicas. 5 tácticas probadas para reducir el abandono de carrito A continuación te explicamos tácticas que ya han sido implementadas con éxito en tiendas online para reducir los carritos a la deriva: 1. Simplificar el checkout 2. Transparencia desde el inicio 3. Optimizar métodos de pago y mobile-first 4. Remarketing con carritos abandonados 5. Generar confianza y seguridad visibles Métricas clave a monitorear Para saber si las tácticas funcionan, debes prestar atención constante a los siguientes KPIs: Conclusión Reducir el abandono de carrito no es tarea trivial, pero con enfoque estratégico y tácticas probadas, puedes transformar carritos abandonados en ventas recuperadas. Las 5 tácticas anteriores (checkout simple, transparencia, métodos de pago, remarketing y generador de confianza) son palancas que toda tienda puede comenzar a implementar.👉 En Red Clover acompañamos a marcas a auditar su embudo, identificar fricciones y aplicar estas tácticas con datos reales para mejorar la conversión y recuperar ingresos perdidos.